Castillos de Guadalajara

Para quien viaja por Castilla, por la provincia de Guadalajara, son las siluetas de los castillos, la severidad de sus murallones, el denso silencio de sus historias, uno de los elementos que mayor emoción produce.

Es la provincia de Guadalajara, sin duda alguna, la zona de Castilla La Mancha que más abundancia tiene de castillos medievales. Probablemente fuera debida esta densidad a que su papel fronterizo, jugado con intensidad durante los momentos de la reconquista y afianzamiento de la repoblación castellana en la Transierra y el nuevo Reino de Toledo, le forzó a proveerse de mayor número de atalayas, torreones, castillos y verdaderas alcazabas en las que posteriormente se afirmaron los diversos linajes y señoríos que dirigieron estas tierras durante los siglos bajomedievales y modernos.

Castillos de Guadalajara

Uno de los mayores atractivos turísticos, históricos y patrimoniales de la provincia de Guadalajara son las ruinas de sus castillos, melancólicas presencias sobre las parameras, serranías y alcarrias de este tierra.

Desde las orillas del río Henares, frontera entre Castilla y Al-Andalus más de cuatro siglos, se extienden estas fortalezas, originalmente construidas por los musulmanes y luego consolidadas por los cristianos. Las sierras de Atienza y el Ducado, el Señorío independiente de Molina, las órdenes militares de Calatrava y Santiago, los arzobispos toledanos y los Mendoza todopoderosos, llenan de castillos esta tierra que hoy los muestra en muy variadas condiciones, pues su estado de conservación va desde el Parador Nacional de Sigüenza a las mínimas torres de Alcorlo, Cobeta, Torresaviñón y La Yunta, pasando por hermosos castillos como los de Jadraque, Pioz, Atienza y Molina.